martes, 4 de noviembre de 2008

Armas de destrucción masiva del amollll (II): Las compras

Hay ciertas cosas que una pareja nunca, nunca, nunca jamás de los jamases deberían hacer juntos. Entre ellas, irse de compras. Los conceptos sobre ir de compras cambian totalmente para un hombre o para una mujer.

- Un hombre sale de compras: pasa por FNAC, se compra un libro cultureta, luego va a por unas entradas de un concierto y finalmente, se compra un disco. Tiempo total invertido: 20 minutos.
Una mujer sale de compras: no tiene claro lo que quiere, va a echar un vistazo, entra a 20 tiendas, vuelve a entrar en 5 de ellas porque recuerda que ha visto algo que igual le gusta. Se prueba 20 vestidos, 7 camisas, 6 pantalones y un par de faldas. Al final se compra unas botas. Tiempo total invertido: 6 horas y 45 minutos.
A la semana siguiente, vuelve a la tienda donde compró las botas a devolverlas porque "no me convencen".

- Los colores. Gran tema. Para ellos existen los colores básicos: Verde, rojo, azul, amarillo, blanco, marrón y negro. Ya. Suficiente. No intentes jamás decirle a tu amolll que te traiga al probador la misma camisa que tienes pero en color camel (te traerá una cajetilla de tabaco), en color crema (unas natillas) o en turquesa (para él, eso es azul).

- Los zapatos, otro mundo. Tu buscas un zapato gris, con tacón, que te sirva para una boda. El te señala con ilusión un zapato marrón "de diario", diciendo "mira, que bonitos, estos no te gustan?".

- La denominación de las prendas de vestir. Prueba a decirle a tu amolll que te ayude a buscar alguna de estas cosas: bolero, torera, trench, pirata, pitillo, casaca, blusón, poncho, o similar. Verás en su cara una expresión similar a si le hubieras dicho que en realidad eres una extraterrestre. Para él, sólo existen las faldas, pantalones, vestidos, jerseis, camisas, chaquetas y camisetas. No hay más.

- Las caras. Este es el momento en el que él se decide a acompañarte a ir de compras. A veces, ni siquiera lo has pedido, pero él se ofrece. Mejor que se hubiera quedado en casa jugando a la play. No hay nada peor que ir de compras con una persona que lleva la cara hasta los pies y que además pregunta constantemente ¿Queda mucho? ¿Ahí también quieres entrar?.

Conclusión final, yo me voy con mis amigas de compras, que me lo paso mucho mejor, y mientras tanto que él haga lo que le venga en gana. Ambos felices y la relación sin peligrar.

1 comentario:

Laura dijo...

Tienes toda la razón piqui... una bonita tarde de compras se puede convertir en la peor de las pesadillas... jejejejejej